domingo, 5 de enero de 2014

Cobre

Siempre estoy pensando en lo mucho que me gustaría viajar a países como Japón o La India. Son los países más lejanos y diferentes a México, los que me atraen más, pues creo que en ellos encontraré cosas sin iguales que me dejarán grandes enseñanzas y recuerdos.
 Pero hoy recordé que no es necesario viajar a lugares tan lejanos y diferentes para tener ese tipo de experiencias. En los lugares cercanos a donde vivo hay muchos pueblos (muchos de ellos pueblos mágicos), en los que hay gente y formas de vida que tienen un trasfondo impresionante.  Michoacán es un estado en verdad rico en tradiciones y cultura, pero hace falta tener la intención de conocer esas tradiciones y esa cultura para comprender su importancia y lo afortunados que somos los mexicanos de tener todo esto al alcance de nuestras manos.
Hoy visité Santa Clara del Cobre junto con mi familia. Santa Clara del Cobre es un pueblo cercano a Morelia en el estado de Michoacán, en donde desde hace muchos años han habido artesanos que trabajan el cobre. Todo el cobre con el que trabajan es enviado a este punto desde diferentes lugares del país y con él se da forma a múltiples vasijas, aretes, pulseras, collares, adornos, tinas de baño, acabados para mesas, puertas, tarjas y mucho más. En Santa Clara, todo lo que se hace con el cobre es una obra de arte.
Caminando por las calles de este pintoresco lugar, entré a una galería-taller y  me fui a encontrar con un grupo de personas que escuchaban muy atentos a uno de esos artesanos; el señor Rafael Zarco Soto, quien como muchos otros artesanos, aprendió desde muy chico a trabajar este maravilloso metal gracias a la enseñanza de su padre que a su vez aprendió de su abuelo. 
Quedé impresionada cuando dijo que en Santa Clara ya no hay cobre, alguna vez lo hubo en una mina cerca de ahí pero no era mucho. Sin embargo, es en este lugar donde se trabaja el cobre artesanalmente. En otros lugares también se puede encontrar artesanía hecha de cobre pero hecha industrialmente. 
El señor Rafael comentó que los purépechas usaban el cobre para elaborar armas de caza y que fue gracias a la enseñanza de Don Vasco de Quiroga que comenzaron a hacer artesanía.
El trabajar el cobre no es cosa sencilla pues tratándose de un metal, se debe trabajar con él mientras esté a altas temperaturas. Una vasija sencilla se puede tardar en hacer ¡veintidos horas! y cualquier otra cosa más elaborada hasta veintiocho días o varios meses. Cuando se comienza a aplanar el cobre, se necesita de varios hombres para martillarlo rápidamente antes de que se enfríe. El artesano debe tener una buena idea de la dimensión y diseño que llevará cada pieza, pues desde que empieza a aplanar el cobre debe de elegir el peso de este para que la obra final tenga el volumen, grosor, forma y peso adecuados.
Crear una pieza de cobre implica todo un proceso que requiere de mucho trabajo físico y creativo. Como todo arte, la artesanía en cobre es algo que sólo las personas con verdadera facilidad, creatividad y dedicación logran hacer.
En el caso del señor Rafael, él empezó a trabajar con el cobre desde aproximadamente los once años de edad y hoy sigue haciendo artesanía y platicándole a los turistas de qué se trata. 
Al final de su explicación, miré todas las artesanías de las demás tiendas del pueblo, de forma distinta. En cada una de esas obras estaba forjado el trabajo de horas y horas de mujeres y hombres artesanos que no sólo crean cosas bellísimas, sino que mantienen viva una tradición muy valiosa.
Todo este arte que es la artesanía (sea o no en cobre),  y las historias de las personas que siguen dedicando sus vidas a ello, son algo que en ningún otro lugar podría entender como lo hago aquí en mi país.










2 comentarios:

  1. Que bonito y que lindas fotos...

    Saludos desde Michoacan.

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  2. ¡Qué bonito! Tú si pudiste entrar a un taller. Me gusta mucho lo que escribes y fotografías. :)

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