lunes, 28 de julio de 2014

Magari: comida japonesa



Algún día estaré en algún lugar de Japón comiendo un delicioso y auténtico ramen japones. Es uno de los platillos que más ganas tengo de probar. Pero mientras tanto, si quiero saber cómo es degustar un plato de comida japonesa, me dirijo al centro de la ciudad y entro a la "Cafetería Magari" y pido un delicioso plato de camarones y croquetas que viene acompañado con puré de papa, ejotes, y arroz. Este pequeño lugar me gusta mucho y me saca de los sabores cotidianos de occidente. La dueña y cocinera de este lugar es una mujer japonesa que tiene un acento muy gracioso al hablar. Amo la comida.




martes, 22 de julio de 2014

El cementerio de los libros olvidados






En el 2011 una amiga me regaló un LP de Tchaikovsky por mi graduación de piano. Cuando lo descubrí bajo la envoltura, no podía creer lo que sostenía con las manos. Entonces le pedí que me dijera dónde lo había conseguido. Unos días después, me llevó al centro de la ciudad y entramos en una librería donde había un señor con un ojo de cristal en medio de pilas y pilas de libros viejos que la gente abandonaba. Además en otro cuartos habían LPs de todo tipo, sobre todo música clásica y de artistas y agrupaciones famosas de los setentas y ochentas. En otro de los cuartos habían revistas muy viejas y en todo el lugar flotaba un aroma a humedad y nostalgia que me dejaron encantada.
Ahora, varios años después, llevé a mi hermano menor a este lugar (y otros parecidos) a buscar un libro que desde hace tiempo quiere. A él también le gustó mucho este pequeño cementerio de libros olvidados y fue lindo compartir con él la ubicacón de este lugar y toda la emoción que eso conlleva.
Por mi parte, esta última visita salí feliz con una pila de nueve revistas de la National Geographic, algunas del siglo pasado, otras de principios de este. Un pequeño tesoro que ahora me pertenece.

Fotos 2011




sábado, 19 de julio de 2014

No soy experta en este tema, de hecho soy primeriza, una novata, me falta mucho por aprender. Pero de algo estoy segura; él me ama. Me ama profundamente. Tal vez porque él también es un novato inexperto o tal vez porque sólo se puede amar siéndolo. Y yo... yo también lo amo a él. Es tan distinta su forma de amar a la mía. Pero ambas son reales. Si su amor y el mío tuvieran colores, serían complementarios; si fueran figuras, embonarían; si fueran sabores se llevarían y si fueran sonidos, crearían armonías. Eso es real, eso es hoy, nuestro hoy. ¿Mañana? No lo sé, no quiero saberlo. No tengo ninguna prisa. Si algo le he aprendido, es a vivir en el presente que es donde la vida pasa. Y con mi presente, ese que comparto con él de seis a nueve de la noche o los fines de semana, ese presente me gusta mucho.









Sin etiquetas, sin prisas, sin presiones, sin temor, hoy puedo decir que te amo y tú me amas a mí. Eso se siente bien. Gracias

jueves, 17 de julio de 2014




En un mes estaré lejos de casa durmiendo en otra cama, conviviendo con otras personas, escuchando nuevas opiniones, aprendiendo cosas diferentes... espero que mi cámara logre captar muchas cosas nuevas muy bonitas de lo que se irá convirtiendo en mi día a día. Qué rápido pasa el tiempo, que forma tan peculiar para acomodar todo tiene la vida. En este momento estoy siguiendo un buen consejo de mi madre que fue el de dejarme llevar sin preocupaciones irracionales, porque de esa forma dejo que lo bueno de la vida llegue a mí. Es cierto, soy muy preocupona, soy muy dada a querer tener el control de todo por miedo al fracaso. Pero está bien, el fracaso es algo que todos experimentamos en algún punto de nuestra vida y en alguna medida y no hay nada malo en ello. Hay que admirar a quienes fracasan y se levantan, más que a quienes no se avientan a hacer cosas nuevas por ese mismo miedo.

domingo, 6 de julio de 2014