No soy experta en este tema, de hecho soy primeriza, una novata, me falta mucho por aprender. Pero de algo estoy segura; él me ama. Me ama profundamente. Tal vez porque él también es un novato inexperto o tal vez porque sólo se puede amar siéndolo. Y yo... yo también lo amo a él. Es tan distinta su forma de amar a la mía. Pero ambas son reales. Si su amor y el mío tuvieran colores, serían complementarios; si fueran figuras, embonarían; si fueran sabores se llevarían y si fueran sonidos, crearían armonías. Eso es real, eso es hoy, nuestro hoy. ¿Mañana? No lo sé, no quiero saberlo. No tengo ninguna prisa. Si algo le he aprendido, es a vivir en el presente que es donde la vida pasa. Y con mi presente, ese que comparto con él de seis a nueve de la noche o los fines de semana, ese presente me gusta mucho.

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