martes, 30 de septiembre de 2014

Retrato hablado

Leyendo un libro sobre la entrevista, me di cuenta que yo misma he sido mi propia entrevistadora a lo largo de los casi veinte años de mi vida. Dentro de la introspección y el diálogo interno que sostengo constantemente existe una entrevista. La diferencia es que al ser yo misma la entrevistada y la entrevistadora, no irrumpo con el flujo mental de mis respuestas y el resultado es una imagen cien por ciento real de lo que soy. Claro que a esa imagen sólo tengo acceso yo por el simple hecho de que se encuentra en mi fuero interno y por mucho que quiera proyectarla nunca lograré hacerlo con el cien por ciento de fidelidad.
Aún así, me ha nacido escribir sobre mí (una vez más) en este espacio de tinta y papel virtuales. Sólo que esta vez le daré un giro a mi forma de expresarme sobre mí misma pues lo haré a manera de entrevista. Y aunque yo no soy un personaje reconocido, influyente ni importante y mi opinión sobre Brenda no es un tema que interese a un público más extenso que el de mis padres, mi hermano y mi novio,  no quiero privarme de la oportunidad de autorrevelarme algo interesante. Como alguna vez le dijo el escritor Tennesse Williams, "Me veo obligado a articular mis sentimientos y puede que aprenda algo sobre mí mismo."

- ¿Por qué la insistencia en comparar el ayer con el hoy?
Cuando uno vive un cambio tan grande como lo fue el venirme a estudiar fuera de casa, es imposible no estar comparando el pasado con el futuro. Aún cuando el pasado se encuentra antes del 15 de agosto de este año y el futuro se haya empezado a desarrollar desde ese mismo día. El día que supe que me venía a estudiar a Guadalajara pensé que mi vida cambiaría pero nadie me dijo que en realidad tendría que construir otra totalmente diferente.

- ¿Entonces el cambio no fue placentero?
Pues... no fue lo que esperaba. Cuando me encuentro en una casa llena de gente extraña, en una ciudad que no conozco y en una universidad en la que por más que hayan miles de alumnos no parece ser que alguno de ellos esté dispuesto a ser mi amigo, no, no es placentero. Pero cuando me encuentro a mí misma interesada en lo que un maestro tiene que decir frente a la clase, cuando me doy cuenta de que mis tareas escolares son cosas a las que yo le dedicaba mi tiempo libre por placer, cuando me encuentro con saludos por los pasillos y cuando sé que el viernes se acerca y voy a ir a visitar a mi familia todo se vuelve más placentero.

- ¿Cuál ha sido la parte más difícil del cambio?
Que me siento sola. No soy una persona antisocial, de hecho creo que soy bastante buena para hacer amigos o por lo menos conocer gente nueva, pero no sabía que tendría que pasar tanto tiempo conmigo misma. A veces me caigo mal y me enfado de mis miedos y de llorar a escondidas y quisiera alejarme de mí misma para ir a buscar compañía más positiva.

- ¿Qué carrera estudias en Guadalajara?
Periodismo y comunicación pública

-¿En Morelia no hay posibilidad de estudiar esa carrera?
Me parece que en una universidad la había, pero cuando supe que lo que quería estudiar era periodismo, no pensé siquiera en contemplar a Morelia como sede de mis estudios. Podría creerse que es así por la situación del estado y la inseguridad de la que todos hablan como si no estuviera instalada en todo lo largo y ancho del país. Pero en realidad me he dado cuenta de que si no consideré a mi ciudad natal como una opción para estudiar la carrera fue más porque yo misma quiero expandirme a lo desconocido y el Iteso me pareció una opción ideal en una ciudad muy grande y cosmopolita que por lo mismo me ofrecería una riqueza de opiniones, pláticas y percepciones que en Morelia no encontraría.

-Y ahora que estás aquí, ¿cuál es tu opinión sobre Guadalajara?
Cuando estaba en Morelia todos hablaban bien de esta ciudad. Yo pensaba en Guadalajara como la ciudad que no tiene problemas, llena de progreso, llena de gente con mente abierta y una vialidad que Morelia necesita urgentemente. Pero la gente de aquí me habla de una ciudad de gente percinada y ultra conservadora, de baches en las calles, de narcotráfico, de corrupción, de crisis y todas las cosas malas que uno pueda pensar de la ciudad en la que vive. Aún no conozco mucho Guadalajara, pero hasta ahora creo que ambas visiones están en lo correcto. Esta no es una ciudad perfecta y me gustan más varias cosas de Morelia, como su centro histórico o la facilidad con la que todos se conocen por ser mucho más pequeña, pero aun estoy reconociendo el lugar en el que decidí vivir y estoy segura de que tiene muchas cosas bellas.

- Como universitaria, en esta nueva etapa de tu vida ¿qué es lo más importante para ti?
Como estudiante universitaria, el aprender todo lo que pueda. El mundo es una competencia constante y el que más preparado está es al que mejor le va. Si algo he aprendido en estas primeras seis semanas en la universidad, es que como periodista debo formarme dentro y fuera del salón de clases. También me importa mucho el ir definiendo dentro del periodismo qué es lo que más me gusta y asegurarme de que a través de él pueda dar un poco de mí para que dentro de mi alcance el mundo se vuelva un lugar un poquito mejor.

- Y para Brenda ¿qué es lo más importante en esta nueva etapa?
 Justamente hoy estaba pensando en eso. Yo siempre he sido la niña de las buenas calificaciones, la "culta" según mis amigos, la del gran potencial y creo que mucha gente espera mucho de mí. Sin embargo creo que es importante recordarme a mí misma que al final lo que haga con mi vida lo hago para llegar a ser feliz, no para cumplir las expectativas de los demás. Siempre he sido muy exigente conmigo misma y a veces no he tolerado las fallas. Me reprocho mucho el no ser excelente con lo que hago y busco los triunfos y recompensas inmediatas. Pero basta de eso. Para mí ahora es muy importante dejar de ejercer toda esa presión sobre mí misma porque lo único que logro es bloquearme y explotar. Ahora quiero darme la oportunidad de ser una joven mexicana de 19 años que acaba de entrar a la universidad y que está experimentando la libertad de estar fuera de casa. Y así relajada y contenta apasionarme por lo que hago y que el éxito y las recompensas lleguen por añadidura.

-¿Cuál es una meta que quieras alcanzar como profesionista?
La primera es ser feliz y que no me falte para lo básico. Pero metas más específicas (que estoy segura irán cambiando o detallándose más) puede ser llegar a tomar fotografías para revistas de la talla de National Geographic o escribir para El País. También me gustaría crear una revista nueva y formarme una personalidad para expresarme a través de la radio. Podría parecer que mis metas son egoístas y sólo quiero engrandecer mi nombre pero en realidad si me voy a mover en los medios lo haré con responsabilidad y siempre manejando la información de la manera correcta. Busco hacer el bien a través de la comunicación de la verdad.




miércoles, 17 de septiembre de 2014

Quiero ser libre



Y mirar al mundo como amigo
Que el día sea mi cómplice constante
No temerle a lo que hay debajo de mi blusa
Pechos pequeños, vientre abultado.

 No asustarme de la espesa noche
Aunque sea oscura y larga
Saber ser mi luz
Cuando no encuentre estrella

Desenfadarme de todo
No acumular nada
y cuando necesite algo
estar llena

Quiero ser libre
Y dejar en paz al futuro
Que llegue sin ser invitado
Y traiga con él sorpresas

jueves, 11 de septiembre de 2014

Recordar es un ejercicio que valoro mucho. No sólo por el sentimentalismo que esto ocasiona, sino porque recordar es volver un poco al pasado y muchas veces eso significa rescatar algo valioso. Siempre que me recuerdo a mí misma lo hago para rescatarme. Una parte de la Brenda que fui hace unos años, sigue curiosamente intacta en la música que escuchaba entonces. Mutemath, The Postal Service... las letras de las canciones y más que las letras, los sonidos, las melodías en sí son las que me permiten volver a ser aquella persona que tanto amo. ¿Por qué añoro tanto a aquella Brenda? Seguramente porque era más feliz de lo que soy ahora. Hoy en día las preocupaciones me bombardean constantemente. Siempre estoy secretamente preocupada, ansiosa, desesperada o simplemente esperando a que algo increíble pase. En resumen, me siento presionada. Presionada por mí misma. Por eso extraño a esa yo del 2011. Ella no estaba preocupada por nada, no presionaba. No pensaba en qué sería de mi vida, entonces no me interesaba mucho qué carrera iba a estudiar. Yo sólo vivía y lo hacía libremente. Recuerdo que entre los 15 y 17 años conocí muchas cosas nuevas que me llenaban el alma. Cosas me colmaban de alegría. Vivía de tal forma que podía conmoverme fácilmente escuchando las increíbles mazurkas y nocturnos de Chopin hasta estallar en lágrimas. Ahí, a la media noche, yacía mi cuerpo sobre la cama y los audífonos en mis oídos más que transmitir sonidos, eran una suerte de conexión con otros mundos. O las tantas noches escribiendo cuentos cortos, sintiéndome inspirada. La inspiración solía ser una amiga que me visitaba con frecuencia. Estaba sentada al escritorio y entraba ella con una sonrisa en el rostro y cuando menos lo esperaba, ya estábamos trabajando juntas. También estaban esas tardes en las que salía al centro de la ciudad, sola o acompañada, y me iba caminando hasta la catedral y en el trayecto tomaba fotos de todo, lo que fuera. Era casi una necesidad el tomar fotos, el encontrar objetos, lugares, personas o situaciones que me invitaran a presionar el botón y capturarlas en una pequeña memoria de 2 gb. 
Brenda era feliz, no estaba pensando en que el mundo está tan tirado a la mierda que en realidad su forma despreocupaba y gozosa de vivir, estaba casi extinta.  Entonces no me interesaba tener un nombre conocido y mucho menos pensaba que eso significara el éxito y la felicidad. Entonces confiaba en mí y sin llegar a sentirme superior a nadie, podía afirmar para mis adentros "eres una chingona". Pero esa Brenda veía estos momentos muy lejanos. No puedo creer que ya estoy iniciando la carrera universitaria. Periodismo y comunicación pública. Ya sólo tengo cuatro años y medio de carrera. Y es que es así. Son sólo nueve semestres. Me da terror pensar que a lo largo de mi vida universitaria no vea concretado algún logro. No consigo volver a sentir la motivación e inspiración que la otra Brenda sentía. Porque tampoco quiero que la idea de la felicidad y el éxito abarquen únicamente conceptos como la fama, el reocnocimiento, el aplauso, el constante halago. Eso es para el ego, eso está podrido. Lamentablemente aún no sé qué es la felicidad porque aun no sé hacia dónde voy. No hablo de la carrera, las comunicaciones y el periodismo me apasionan, estoy segura que estoy bien con eso. Hablo más bien de cuestiones más específicas, en mi fuero interno sufro al no poder encontrar un sentido concreto de todo lo que hago. ¿para qué lo hago? ¿por qué me enfado? ¿por qué no confío en mí? ¿por qué no me atrevo? ¿qué quiero hacer ahora? ¿cuál es mi siguiente proyecto? ¿por qué no tengo ideas buenas?
Siento que el tiempo juega en mi contra y cada día que pase sin hacerme más sabia, sin haber leído, sin haber logrado algo, es un día perdido. ¡Qué estúpida! Las cosas no deberían de ser así. La espontaneidad no está peleada con lo que quiero lograr, pero tampoco logro relajarme y bajarle a mis preocupaciones. Porque siento que si me relajo, en un momento pasarán un par de años y yo no habré hecho nada, me habré confiado. Sí, estoy exagerando, las cosas no son así. Si de verdad quiero hacer algo sólo falta que me ponga las pilas y tenga los pantalones para hacerlo. Sé que no me debo de preocupar tanto, entiendo que el preocuparme es contraproducente y temiéndole al fracaso sólo fracasaré.
Así que aquí estoy, escribiendo sobre todo esto en mi blog. Esta vez es aquí en mi blog y no en mi diario íntimo porque si publico estos pensamientos siento que me deshago de ellos. 
Mañana vuelvo a casa por el puente. No quiero pensar en este mierda mientras esté allá. No quiero escuchar a nadie hablándome sobre sus proyectos y sus logros ni preguntándome por los míos. Quiero volver al 2011 y tomar cerveza en las rosas con mis amigos hasta que nos pongamos algo borrachos y empecemos a reír y reír. Quiero que la confianza vuelva a mí. Quiero confiar más en mí, dejar de preocuparme, volver a ser como antes. Quiero descubrir películas que me inspiren como entonces y música y libros y formas de pensar que me ayuden a definir quién chingados soy y qué hago aquí. Pero mucho de ésto... es decir, absolutamente todo, tiene que ver con el mundo abstracto que no podemos ver pero que está ahí. Y ese mundo no admite preocupaciones y bloqueos. En el mundo esptiritual, se requieren de paciencia y de apaciguamiento para poder conocer las grandes maravillas que habitan en él. 
Despierta Brenda. Despierta.