Japón siempre ha sido un lugar que encierra misterios extraordinarios en formas únicas y diferentes, las cuales muchas veces nos parecen aburridas o incomprensibles. Pero cuando uno decide acercarse un poco más a lo desconocido, puede encontrarse con situaciones, personajes, enseñanzas y legados maravillosos.
Yo sigo sorprendiéndome con su religión, historia, cultura, arte, gastronomía y todo lo que tiene que ver con este archipiélago oriental.
Hace un año conocí a dos fotógrafos japoneses cuya marca personal tiene que ver con la manera de capturar la evolución del pueblo japonés. Se trata de Yuji Saiga y Ken Kitano, ambos fotógrafos japoneses únicos.
Yuji Saiga es reconocido por sus fotografías tomadas en la isla de Gunkanjima. Esta isla llego a ser el lugar más poblado del planeta debido a sus minas de carbón que daban trabajo a muchos. Pero poco a poco el carbón se fue acabando y las minas se fueron cerrando. La gente fue abandonando Gunkanjima hasta dejarla desierta. Saiga nos permite ver la isla en su momento de mayor esplendor cuando la gente aun vivía ahí. Pero después de 1974, año en que la isla comenzó a ser abandonada, decide regresar a este lugar que ya se encontraba deshabitado. Con mucha paciencia y algunas tomas de exposición verdaderamente larga, debido a la poca luz que sólo la luna le ofrecía, Saiga capturó el deterioro paulatino que fue sufriendo lo que alguna vez fue una isla con miles y miles de habitantes. Donde alguna vez hubieron ruidosos patios de juegos de las escuelas, lugares de ocio como los cines y restaurantes, edificios atiborrados de habitantes y calles repletas de peatones, ya no es más que los rescoldos de lo que el sol y el descuido iban dejando.
Esta isla, también conocida como isla de Hashima, es una de las cientos de islas que han sido abandonadas en la prefectura de Nagasaki. Sin dudas estas fotografías nos invitan a imaginar cómo era este lugar cuando el bullicio de la gente aun estaba presente.
Y por otro lado está Ken Kitano, fotógrafo nacido en Kyoto cuya característica principal reside en la peculiar forma de retratar gente. Al ver sus fotografías parece que la edición tuviera algo que ver con los rastros que deja el movimiento de las personas debido a la exposición que se utilizó al fotografiarla. Flow and Fusion es el proyecto por el cual conocí a este creativo fotógrafo. En este proyecto Kitano se traslada a lugares atiborrados de personas y con largas exposiciones nos muestra cómo es que la gente se fusiona en una corriente que pareciera ser agua o humo. La forma en la que decide capturar el movimiento, dejándolo ser y no queriendo congelarlo, nos ofrece otra perspectiva del mundo y nos recuerda que éste siempre esta en movimiento.








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