El tiempo pasa rápido. Muy rápido. El año ya nos entregó sus primeros 10 días y pronto volveré a la universidad. Junto con el año comienzo viviendo en un nuevo lugar. Espero que el segundo semestre sea mejor que el primero. Eso sólo lo puedo decidir yo. Hasta ahora el 2015 ha estado lleno de reflexiones sobre lo que la vida es en realidad, sobre cómo se desarrolla y el control que tengo sobre ella. Dominar nuestra propia existencia es un arte. Estoy aprendiéndolo. Mi mamá me prestó un libro que me está recordando las reglas de la vida y cómo jugar sin perder todo el tiempo.
Este año no hice una lista de propósitos. Estoy un poco cansada de las listas. Mejor que todo se vaya desarrollando naturalmente, sin hacer tantos planes e ideales. Tal vez dentro de la espontaneidad esté mi verdadero yo. Pero sí quiero ser más humilde, escuchar más y hablar menos y ser feliz.
Este año cumplo veinte años.









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