Nunca sé por dónde empezar cuando escribo. Hubo un tiempo en el que no me costaba nada escribir. Podía tener una idea vaga de lo que quería comunicar y las palabras salían por sí mismas. No era una forma perfecta de escribir, pero cuando terminaba de hacerlo me sentía completa, satisfecha y feliz. Ahora no logro sentir eso porque para empezar, ni siquiera escribo. Tengo un tapón mental del tamaño del universo y no he podido sacarlo en mucho tiempo. Y para ser muy honesta (no contigo que estás leyendo, sino conmigo misma) es que no he podido escribir porque siempre estoy pensando en si a quien le gustará o no. Que asco. Que forma tan terrible de vivir. Escribir es algo que amo, de las cosas que más me gustan y ahora no puedo hacerlo porque siento que nada de lo que escriba le gustará a nadie. Eso es lo difícil de las cosas que se aman, que se mantengan con su razón de ser sin importar qué. Y ahora no puedo escribir si no creo que a alguein se le hará interesante o bueno.
Parte de eso debe de ser ocasionado porque ahora que voy a iniciar mi primer año de universidad, estoy pensando en que me quiero dedicar a mis pasiones, y para poder hacer mi profesión y poder vivir de ello, debo gustar para tener público. Porque al final de cuentas no importa lo que estudie, lo que quiero ser es una creadora de emociones y reflexiones que proyecten la esencia del ser. Osea que quiero ser una artista. Pero también quiero vivir de eso, quiero tener una vida digna. No me interesa una mansión de quince cuartos y un grana jardín, pero sí quiero viajar y tener una buena vida. A veces me gustaría trabajar en cualquier cosa menos en lo que amo para no echarlo a perder con estas cosas. Pero bueno, si soy consiente de todo esto, debo poder hacer algo al respecto.
Creo que lo que haré, en primer lugar, será dejar de esperar la aceptación de todo el mundo en cuanto a lo que escribo o toco en el piano o las fotos que tomo. Sobre todo eso. En esta etapa de mi vida en la que estoy descubriendo mi estilo y mis inclinaciones, dejaré que yo misma sea mi propio juez. Siempre justa claro. Porque siempre he sido muy dura con todo esto. Nunca estoy satisfecha (creo que ningún artista lo está), pero me lo reprocho y está mal. Al carajo las comparaciones y los delirios de grandeza. De querer ser famosa, reocnocida, halagada, mil followers, diez mil lectores, treinta asks, noventa cartas de fans. Eso lo quiere y necesita el ego, no el artista que quiero que crezca en mí.
Normalmente no escribiría sobre esto, no de esta manera. Pero creo que las tres o cuator copas de vino que acabo de tomar, ayudaron. Y no me arrepiento.
El punto de todo esto es que quiero decirme a mí misma que estoy lista. Estoy hambrienta por nuevas experiencias, lugares, personas, porque todo eso significa el camino al autodescubrimiento y con él, el descucrimiento de la verdad. Quiero crecer apra ser sabia, no para ser inteligente. Quiero muchas cosas. Sobre todo ser feliz, sin importar qué.
Yo creo que esta vida no es la vida verdadera, es una ilusión efímera que vivimos para aprender o para despertar de ella misma. Y quiero hacer de este corto tiempo algo valioso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario