miércoles, 20 de noviembre de 2013


Mi cabello es una de las cosas que más me gustan de mí. Antes mis piernas eran lo que más me gustaba de mi cuerpo, pero ahora creo que es mi cabello. También me gustan mucho mis ojos grandes y oscuros. Hace unos días decidí cortarme el cabello chiquito, chiquito. Ya ni siquiera toca mis hombros y de la parte de la nuca está aun más corto. Me gustó como me quedó, la gente me dice que me veo bien y así me siento; bien. Puede parecer algo poco trascendental... es un simple corte de cabello. Pero es algo importante para mí porque nunca me había atrevido a hacerlo.
Eso de la imagen corporal es algo interesante e inquietante. A veces me he puesto a pensar en mi misma y en lo primero en lo que pienso es en mi parte física, después pienso en mis gustos o con lo que me identifico. Pero... ¿de qué otra forma puedo pensar en mí, sin pensar en cosas físicas? Soy una persona que cree que somos mucho más que materia, más que algo físico y tridimensional. Pero... olvidándome por un momento de Brenda bajo el concepto de morena, bajita, ojerosa etc. y también dejando de lado mis gustos (libros, piano, cine, perros) ¿quién soy yo? 
Para mí es importante tener en cuenta que eso de la belleza física tiene muchas formas. Quiero llegar a un punto en el que cuando empiece a arrugarme, ganar peso, tener canas, que se me cuelgue la piel de los pómulos y mi cuerpo sea totalmente diferente a como es hoy, aun así reocnozca en mí belleza. Quiero lograr un desapego de lo físico. Espero nunca llegar a operarme la nariz porque ya me ha crecido demasiado o ponerme más busto porque en traje de baño parece que tengo pecho de niño. En serio espero seguir tomando en cuenta esta parte tan importante que es no mi autoestima como tal, no sólo eso, sino el desapego a lo material, a lo que veo reflejado en el espejo. 
Es extraño pensar en el cuerpo tan sólo como un disfraz que nos es regalado, un disfraz caduco que nos permite ser compatibles con este mundo de materia. 
He pensado que cuando cumpla veinte años o en alguna fecha importante, me raparé totalmente. De esa manera podré experimentar, en una forma minúscula, el desapego a mi necia concepción de que yo soy puro cuerpo. Si me deshago por un tiempo de aquello que me gusta mucho de mí, sin sentir dolor, angustia ni pena, me sentiré feliz de haber logrado despojarme de eso que no soy. Además, es cabello y vuelve a crecer. Quien sabe... tal vez lo haga, tal vez no. Pero repito, eso de la imagen corporal es interesante e inquietante... es más que nada un truco que nos vamos creyendo más y más conforme pasan los días.

No hay comentarios:

Publicar un comentario