lunes, 4 de noviembre de 2013

Me encuentro aquí, escribiendo las primeras líneas de mi nuevo blog. No creí que me fuera a costar tanto trabajo despegarme de mi amado Chasing Pirates, pero por alguna razón ya no me salía del corazón escribir en ese espacio que creé a inicios del 2010. No estoy segura si me costó dejarlo porque significaría dejar a mis seguidores, comenzar en terreno virgen, volver a encontrarme de forma diferente... ¿Será que siento que ese espacio le pertenece a una Brenda que ya no soy? No lo sé, pero aquí estoy, mudando de piel y me siento bien, lo cual quiere decir que es lo correcto. Y lejos de seguir teniendo los mismos seguidores, que sean más o menos, lo importante es que siempre he escrito para mí; para liberar pensamientos. 
Hace unas semanas compré un ejemplar de la revista Marvin el cual estuvo dedicado a Japón. Me encontré con un artículo muy interesante sobre los indigentes japoneses que a pesar de vivir en un país de gran crecimiento económico y tecnológico, están presentes como una verdad incómoda que nubla la perfecta concepción que se tiene de ese país. En este artículo se explicaban dos palabras japonesas "honne" y "tatemae" que son las palabras con las cuales titulé este nuevo espacio. El artículo lo explicaba así:

En japonés existen dos palabras cuyo uso es común y su relevencia ampliamente aceptada; honne y tatemae refieren a un concepto universal; el ser verdadero y el ser público, respectivamente. Sin embargo, en Japón esta idea no es relegada a una abstracción teórica, pues a partir de estos términos, se contruye gran parte de la vida en sociedad. Así como aprenden a hacer fila, a no tirar basura, los japoneses son educados para separar sus sentimientos y anhelos de su personalidad pública desde muy pequeños; el honne debe permanecer oculto y siempre debajo de la máscara (tatemae). La concepción occidental de Japón es injusta; solemos reducir una cultura compleja, basta y ajena, con estereotipos fáciles de repetir. Desconocemos mucho de su cultura, pero nos fascinamos con las luces de colores y la constante pantalla kawaii... 

Estos conceptos llamaron mucho mi atención y decidí que HonneTatemae sería el nuevo título de este blog, por ser el lugar en el que daría a conocer un poco de mi honne dejando atrás un rato la máscara del tatemae. Justo como lo he venido haciendo desde que empecé el blog anterior. Me da alegría saber que sigo teniendo esa sed, esa necesidad de tener un espacio tangente en el cual derramar un poco de mis pensamientos cotidianos, mis opiniones, mis fotografías o cualquier cosa que me plazca. Iba a esperarme al año nuevo para comenzar, sin embargo no pude contenerme y decidí empezar con el penúlimo mes de este 2013. Espero este blog tenga una larga vida.

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